NIKE: Nueva Tesis de Inversión
- andres ordonez

- 4 jul
- 6 min de lectura
Actualizado: 15 jul
Viernes 3 de Julio: Análisis Avanzado
Antes de analizar los estados financieros de Nike, conviene entender el contexto en el que se encuentra la compañía.
Desde los máximos alcanzados en 2023, la acción ha sufrido una caída superior al 60%, reflejando un fuerte cambio en la percepción del mercado sobre su crecimiento y rentabilidad.
Aunque la cotización aún no ha confirmado un cambio de tendencia definitivo, empieza a mostrar señales que merecen un análisis más profundo.
En este artículo desglosaremos paso a paso la evolución del negocio, revisando sus estados financieros, la calidad de su modelo operativo y los factores que han llevado al mercado a castigar su valoración.
Además, calcularemos su valor intrínseco mediante un modelo de Flujo de Caja Descontado (DCF) y, como es habitual, analizaremos las posiciones de los principales inversores institucionales para conocer qué están haciendo los grandes participantes del mercado.
Comencemos por el aspecto más importante de cualquier empresa: sus ventas
Análisis de las tiendas y los Ingresos por Región.

Entre 2017 y 2024, NIKE redujo su red global de tiendas de 1.182 a 1.045 establecimientos tras alcanzar su máximo en 2018.
Esta disminución refleja una estrategia de optimización del negocio físico mientras fortalecía su canal digital y NIKE Direct.
Desde 2023, el número de tiendas se ha estabilizado, lo que sugiere que la compañía ya alcanzó el tamaño de red que considera más eficiente para su modelo de negocio.
NIKE utiliza distintos formatos de tiendas para atender diferentes segmentos del mercado.
Las Factory Stores funcionan como outlets, donde vende productos de temporadas anteriores a precios más bajos para optimizar inventarios.
Las In-Line Stores son tiendas de precio completo que exhiben las últimas colecciones, lanzamientos e innovaciones de la marca.
Además, NIKE opera Converse Stores, dedicadas exclusivamente a esa marca, mientras que las Hurley Stores dejaron de formar parte de la compañía tras la venta de Hurley en 2019.
Esta estrategia permite combinar rentabilidad, posicionamiento de marca y una gestión más eficiente de su red comercial.

A partir del año fiscal 2018, NIKE reorganizó sus segmentos operativos, integrando varias regiones en dos grandes mercados: EMEA (Europa, Medio Oriente y África) y APLA (Asia Pacífico y Latinoamérica).
Durante el período 2015-2024, Norteamérica se mantuvo como el principal mercado de la compañía, mientras que EMEA mostró un crecimiento constante.
Gran China destacó como uno de los motores de expansión hasta 2021, aunque sufrió una desaceleración temporal antes de recuperarse en 2024.
Por su parte, APLA mantuvo una evolución positiva y sostenida, mientras que Converse presentó un comportamiento más volátil, cerrando 2024 con una caída significativa en sus ingresos.
¿Por qué caen las acciones y no se han recuperado?

Cambio de CEO: ¿Qué ocurrió en NIKE?
📅 Cronología
Fecha | Evento |
Enero 2020 | John Donahoe asume como CEO, sustituyendo a Mark Parker. |
19 de septiembre de 2024 | NIKE anuncia el regreso de Elliott Hill como nuevo Presidente y CEO. |
14 de octubre de 2024 | Elliott Hill asume oficialmente el cargo como Presidente y CEO. |
Enero 2025 | Finaliza la transición de John Donahoe como asesor de la compañía. |
John Donahoe (2020-2024)
Perfil
No desarrolló su carrera dentro de NIKE.
Procedía del sector tecnológico.
Experiencia previa
eBay
ServiceNow
Enfoque estratégico
✅ Transformación digital.
✅ Expansión de NIKE Direct.
✅ Comercio electrónico.
✅ Venta directa al consumidor (DTC).
✅ Eficiencia operativa.
Elliott Hill (Desde octubre de 2024)
Perfil
Ingresó en NIKE como becario en 1988.
Más de 32 años dentro de la compañía.
Ocupó 19 cargos diferentes.
Antes de retirarse en 2020 era Presidente de Consumer & Marketplace, liderando las operaciones comerciales y el marketing de NIKE y Jordan Brand.
Fortalezas
✅ Desarrollo de producto.
✅ Innovación.
✅ Marketing deportivo.
✅ Relación con distribuidores.
✅ Profundo conocimiento de la cultura corporativa de NIKE.
¿Por qué cambió el CEO?
Durante la gestión de John Donahoe, NIKE consiguió importantes avances estratégicos.
Principales fortalezas
Transformación digital del negocio.
Expansión del canal NIKE Direct.
Mayor generación de flujo de caja.
Fortalecimiento del balance.
Sin embargo, hacia 2024 comenzaron a aparecer señales de desaceleración:
Ingresos prácticamente planos.
Debilidad en Norteamérica.
Menor crecimiento del canal digital.
Deterioro de Converse.
Inicio de una reestructuración.
¿Por qué el mercado recibió bien el cambio?
Los inversores interpretaron que NIKE buscaba volver a potenciar algunas de las fortalezas que históricamente distinguieron a la compañía:
Innovación de producto.
Marketing deportivo.
Cercanía con el consumidor.
Relación con distribuidores.
Precisamente estas son áreas en las que Elliott Hill posee una amplia experiencia tras más de tres décadas desarrollando su carrera dentro de NIKE, lo que hizo que el cambio fuera recibido de forma positiva por el mercado.
Análisis de los Estados de Resultados

¿Qué provocó el deterioro operativo de NIKE?
Al analizar de forma conjunta la Cuenta de Resultados, el Balance de Situación y el Estado de Flujo de Efectivo entre los años fiscales 2015 y 2024, se observa que el deterioro de NIKE no fue consecuencia de un único problema, sino de una combinación de factores que fueron debilitando progresivamente la calidad del negocio.
La primera señal apareció en la desaceleración del crecimiento de los ingresos.
Después de crecer un 19,1% en 2021, el ritmo se redujo al 4,9% en 2022, repuntó temporalmente al 9,6% en 2023 y prácticamente se estancó en 2024 con apenas un 0,3%.
Para una compañía considerada durante años como una empresa de crecimiento, esta pérdida de dinamismo supuso un cambio importante en las expectativas del mercado.
Al mismo tiempo, el margen bruto comenzó a deteriorarse. Tras alcanzar el 46,0% en 2022, cayó hasta el 43,5% en 2023, una reducción de 2,5 puntos porcentuales que refleja una menor rentabilidad por cada dólar vendido.
Este comportamiento suele estar asociado a descuentos más agresivos, promociones para liquidar inventarios, mayores costes de producción o una mezcla de productos menos rentable.
Mientras la rentabilidad por venta disminuía, los gastos operativos (SG&A) continuaron creciendo.
Entre 2022 y 2023 las ventas aumentaron un 9,6%, pero los gastos operativos crecieron un 10,6%, reduciendo el apalancamiento operativo y presionando los márgenes.
Dentro de estos gastos destacó el incremento sostenido de los gastos de estructura, que alcanzaron máximos históricos justo cuando el crecimiento de las ventas comenzaba a desacelerarse.
Otro cambio importante fue el aumento del gasto en creación de demanda (Demand Creation).
Después de varios años relativamente estables, NIKE incrementó significativamente su inversión en marketing y publicidad entre 2022 y 2024. Aunque este tipo de gasto no es negativo por sí mismo, suele indicar que la compañía necesita invertir más recursos para sostener las ventas y defender su posición competitiva.
Como consecuencia de estas presiones, el beneficio neto y el beneficio por acción (EPS) dejaron de mostrar la trayectoria de crecimiento que había caracterizado a la empresa durante la década anterior. Aunque los resultados siguieron siendo sólidos en términos absolutos, el mercado dejó de percibir el mismo potencial de expansión.
El Balance de Situación confirmó que el principal deterioro operativo se encontraba en los inventarios.
En 2022 crecieron un 22,8%, muy por encima del incremento del 4,9% registrado en las ventas. Este desajuste indica que la empresa estaba acumulando mercancía a un ritmo superior al que podía venderla.
Cuando esto ocurre, normalmente aumentan los descuentos, disminuyen los márgenes y se reduce la rentabilidad del negocio. Esta acumulación de inventarios fue una de las señales más importantes del cambio de tendencia.
Paralelamente, la deuda de largo plazo aumentó de forma significativa entre 2019 y 2020. Aunque NIKE mantuvo una posición de liquidez sólida y nunca enfrentó problemas para cumplir sus obligaciones financieras, el incremento del endeudamiento elevó el riesgo percibido por el mercado en un momento en que el crecimiento comenzaba a moderarse.
El deterioro también quedó reflejado en el Estado de Flujo de Efectivo. El Flujo de Caja Operativo cayó desde 5.903 millones de dólares en 2019 hasta 2.485 millones en 2020, una reducción mucho más intensa que la registrada por el beneficio neto. Esta diferencia evidenció que la empresa estaba convirtiendo una menor proporción de sus ganancias contables en efectivo.
La principal explicación aparece en los cambios del capital de trabajo, donde varios ejercicios mostraron importantes consumos de caja. El aumento de inventarios y otras partidas operativas inmovilizó recursos dentro del negocio, reduciendo la capacidad de generar efectivo de forma recurrente.
A pesar de ello, NIKE continuó destinando miles de millones de dólares a recompras de acciones y mantuvo una política creciente de dividendos, lo que incrementó las salidas de caja en un momento en que la generación operativa mostraba señales de presión.
En conjunto, los tres estados financieros cuentan una historia coherente.
La Cuenta de Resultados muestra una desaceleración del crecimiento y una compresión de los márgenes; el Balance refleja una acumulación excesiva de inventarios y un aumento de la deuda; y el Estado de Flujo de Efectivo evidencia una menor capacidad para convertir los beneficios en efectivo debido al consumo de capital de trabajo.
Más que un deterioro puntual, el mercado interpretó que NIKE había entrado en una etapa de menor crecimiento, menor eficiencia operativa y mayor presión sobre la rentabilidad.
Esa combinación de factores fue la que terminó provocando una revisión a la baja de las expectativas de los inversores y explicó gran parte de la fuerte corrección experimentada por la cotización de la compañía.
Valor intrínseco por flujo de caja descontado.



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